Después de este tiempo, aún siento mariposas en el pecho cada vez que te veo, me derrito cuando me abrazas, me vuelvo pequeña cuando me besas. Soy capaz de recorrer ciudades y unir mundos por poder esconderme en el pliegue de tu cuello, y beberme tu aroma, y envejecer allí, alimentándome de dulces momentos de intimidad...
Tiemblo cada vez que pienso en ti, me contraigo, me expando, vuelo, corro, me arrastro, salto... Eres capaz de entregarme todas las emociones del mundo sin querer; gracias a ti he aprendido como se sienten muchas cosas, el sabor de muchos sentimientos: la paz de un abrazo, la pasión de un beso, el desbordante amor en una caricia, la complicidad en una mirada...
Te debo tanto y sólo tengo que pagar un precio, que no me pesa, que me gusta, que me encanta, que me hace ser distinta de los demás, porque sé lo que es amarte.
Espero, que algún día todo vuelva a ser como antes, espero que todo... Bueno, como ya te dije, si tiene que ser, será.
De todos modos, sólo quería decirte que te amo, que no he dejado de hacerlo ni un instante, y que eres la única persona en el mundo que es capaz de darme felicidad extrema con un gesto tan tonto como pellizcarme la punta de la nariz mientras "chillas" "botooooooon".
Te quiero, Jaime.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada