Dicen que hay dos formas de tomarse las cosas: bien o mal.
Yo estoy ahora en ese punto en el que tienes que decidir cómo tomártelo, por una parte desearía poder tomármelo mal, echar veneno por la boca y maldecir todo lo que encuentre que huela a él. Por otro lado, tengo que tomármelo a bien, porque tengo muchas cosas, muchos recuerdos, y él sólo ha hecho lo debía hacer, así que no puedo enfadarme con él, le quiero demasiado.
La verdad es que hubiese deseado que mi despertar del sueño de la EK hubiese sido de otra forma, la semana pasada un día de dulce en Madrid, y esta increible, y esta que venía pintaba de dulce...
Pero eso es lo bonito, lo que se ve si se mira con un cristal rosa ante los ojos que no te deja ver el mundo real... Lo real es: que estaba cojeando, que no quería verlo y que lo estabamos destruyendo.
Que este año y medio ha tenido muchas cosas malas, sí, demasiadas para una pareja que está empezando, pero cosas MUY buenas, hemos aprendido los dos, hemos conocido, y yo al menos, me he enamorado.
¿Lo bueno de esta ruptura? Que tengo todo un horizonte virgen para mí, tengo un comienzo desde cero esperándome, todo va a comenzar de nuevo, todo está esperándome, y yo voy a comerme el mundo, porque esta va a ser la partida defnitiva, no voy a perder más, ya he perdido lo que más quería en esta, y eso nada me lo va a devolver, pero se dice que nada está perdido, quizás cuando llegue el momento, pueda volver a recoger lo que se ha soltado, aunque sea como una amistad.
Te quiero Jaime, y siento que esto haya tenido que terminar así.


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